Aunque Río Negro forma parte de la cuenca de Vaca Muerta, la mayor concentración de hidrocarburos está en Neuquén, lo que genera un fuerte desequilibrio en los ingresos provinciales. Con baja producción petrolera, Río Negro busca alternativas en el GNL y la minería para no quedar al margen del desarrollo energético patagónico.
Río Negro enfrenta desafíos particulares dentro del desarrollo de Vaca Muerta, ya que gran parte de la riqueza hidrocarburífera se concentra en la vecina provincia de Neuquén. Esto ha generado un desequilibrio en los beneficios económicos que recibe cada jurisdicción, limitando el impacto directo del yacimiento en la economía rionegrina.
A pesar de formar parte de la cuenca, Río Negro tiene una producción petrolera más baja y menos infraestructura vinculada al núcleo de explotación. Esto la obliga a adoptar una estrategia distinta, apuntando a diversificar su matriz energética y productiva para no quedar relegada.
En ese contexto, la provincia apuesta al desarrollo del gas natural licuado (GNL), la minería y otros sectores estratégicos. Estas alternativas buscan posicionar a Río Negro como un complemento clave en el mapa energético patagónico, con una mirada de largo plazo que combine inversión, tecnología y empleo local.





