Figura clave del oficialismo, asumió el control tras la captura de Nicolás Maduro. Su rol será decisivo para definir si el país avanza hacia una salida negociada o profundiza el conflicto.


Delcy Rodríguez quedó al frente del proceso inicial de reorganización del poder en Venezuela luego de la detención de Nicolás Maduro. Abogada de 56 años y una de las dirigentes más influyentes del chavismo, concentra un profundo conocimiento del funcionamiento del Estado y mantiene una fuerte ascendencia sobre las Fuerzas Armadas, un factor central en este escenario de transición vigilada por la comunidad internacional.

Su trayectoria combina lealtad ideológica al chavismo con una marcada capacidad de adaptación política. Fue ministra de Comunicación, canciller —la primera mujer en ocupar ese cargo— y desde 2018 vicepresidenta del régimen, además de haber tenido bajo su órbita áreas clave como inteligencia y economía. En los últimos años intentó tender puentes con sectores empresariales e inversores, lo que llevó a que algunos gobiernos la consideraran una posible interlocutora válida para encauzar una salida a la crisis.

Estados Unidos dejó abierta la puerta a una cooperación condicionada. Donald Trump afirmó que Rodríguez manifestó disposición para una transición ordenada, aunque advirtió que habrá consecuencias si no cumple. En la misma línea, el secretario de Estado Marco Rubio señaló que Washington evaluará sus decisiones, diferenciándola de Maduro, a quien calificó como alguien con quien “no se podía trabajar”. Sancionada por EEUU, Canadá y la Unión Europea por su rol en la represión, Rodríguez enfrenta ahora el desafío de optar entre la confrontación o un entendimiento táctico que marque el rumbo del nuevo escenario venezolano.

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