Con la firma del gobernador rionegrino junto a sus pares Rolando Figueroa e Ignacio Torres, se marcó un hito: unir a las provincias del sur para terminar obras que el Gobierno Nacional dejó de lado, reactivando, por ejemplo, el gasoducto cordillerano.

El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, encabezó junto a sus pares de Neuquén, Rolando Figueroa, y de Chubut, Ignacio Torres, la firma del Acuerdo Cordillerano, una iniciativa que marca un antes y un después en la cooperación regional. El objetivo es claro: unir esfuerzos para finalizar obras estratégicas que fueron abandonadas por el Gobierno Nacional, como el gasoducto cordillerano.

Este convenio interprovincial implica una fuerte inversión con fondos propios, demostrando que, pese al contexto adverso, las provincias pueden actuar con autonomía y decisión política. La reactivación del gasoducto permitirá que más de 15.000 hogares accedan finalmente a gas natural, mejorando su calidad de vida y fortaleciendo el desarrollo de las zonas cordilleranas.

Weretilneck destacó que este acuerdo “es un acto de responsabilidad y compromiso con los ciudadanos del sur”, y subrayó que los gobernadores no pueden quedarse de brazos cruzados ante la desidia del Estado Nacional. La obra, que implica más de 50 mil millones de pesos, había sido paralizada sin explicación, a pesar de su importancia estructural.

El Acuerdo Cordillerano fue celebrado como un modelo de gestión colaborativa entre provincias, que deja de lado las diferencias políticas para priorizar soluciones concretas. Con esta medida, Río Negro, Neuquén y Chubut envían un mensaje contundente: el federalismo también se construye desde las regiones.

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